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Archivo de la categoría: Cocina Argentina

ANTIPASTO

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Antipasto (se deriva de la palabra italiana antipasto que significa antes de la pasta, o más exactamente del pasto -en italiano pasto es la comida principal-), se puede entender como un aperitivo, como tal se sugieren variedad de carnes, ensaladas como por ejemplo el prosciutto (jamón) de Parma, o alguna ensalada de tipo mediterránea, para abrir el apetito. Sin embargo el antipasto típico suele estar constituido por pepinillos, cebollines, morrones, bottarga etc. macerados en una mezcla de vinagre y agua salada.

Variantes

Esta segunda modalidad con verduras encurtidas es la más frecuente en Argentina. También como “entrada” o antipasto – con bastante antelación a la comida principal- suelen consumirse en Argentina las picadas, aunque el nombre “antipasto” queda reservado a los vegetales macerados que en muchas ocasiones son muy semejantes a los pepinillos.

Antipasto

  • 1 pan tipo baguette
  • 2 hojas albahaca
  • 1 tomates
  • 1 diente ajo
  • aceite de oliva
  • sal

Cortar el pan en rodajas de 1 cm de ancho, tostar. Pelar y picar el tomate y ajo en cuadritos. Colocarlos en un bol y condimentar con sal y aceite de oliva. Poner el tomate aliñado sobre las rodajas de pan tostado, decorar con una hojita de albahaca

Antipasto Mediterráneo
  • 1 frasco de espárragos
  • 1 frasco de aceitunas verdes
  • 1 lata de lomo de atún
  • 1 frasco de champiñones
  • 1 taza de aceite de oliva
  • 1/2 taza de vinagre balsámico
  • 1 pimentón cocido en trozos
  • Albahaca picada finamente
  • Sal y pimienta al gusto

Preparación:
Mezcle todos los ingredientes, refrigere y sirva con galletas.

Historias de Carne

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Calidad Indiscutible

El centro neurálgico al comienzo de la conquista española en América de Sur fue Asunción del Paraguay. Desde allí, Juan de Garay, fundador de la ciudad de Buenos Aires en 1580, trajo las primeras 500 cabezas de ganado bovino que se dispersaron por toda la extensa Pampa Argentina.

Las vírgenes y fértiles tierras procuraron verdes, tiernos y abundantes pastos. También los primeros equinos y ovinos ocuparon la inmensidad de estas tierras, la mayor parte en  estado salvaje, llamado “cimarrón”.

Recién a mediados del siglo XVIII, se concretó la legalización de la tierra con los animales que la ocupaban, surgiendo la estancia agrícola ganadera con sus poderosísimos y acaudalados “estancieros”.

La exportación de carne, desde los primeros años del 1600, se concretó en forma salada o como ganado en pie, hasta comienzos de 1900. La implantación de la nueva industria frigorífica sea en tierra como en el transporte marítimo, la utilización del recién inventado cable para alambrar, posibilitó una gran expansión en las exportaciones de carnes especialmente a Inglaterra. Pero la carne argentina no le sabía muy bien a los europeos, por tal motivo, se empezó la introducción de los primeros toros de raza Shorthorn, de color rojizo; el Aberdeen Angus, de un color negro; el Hereford, de bonita cara blanca y la Holanda-Argentina, de manchas blancas y negras, destinada principalmente a la producción de leche.

Nuestros Sabrosos Costillares

Con la expansión de la ganadería y el auge de la exportación de carne a los países europeos,  especialmente a Inglaterra, la industria frigorífica adecuó el corte de las piezas a los pedidos de cada país. Evidentemente todos deseaban importar la mayor cantidad en kilos  de carne y el mínimo de huesos con una directa relación con la calidad y los precios.

Así que esa parte tan huesuda y con abundante grasa, no era tan atrayente para nuestros pasados compradores y aún los de ahora. Y como siempre, este maestro del fuego, que es el argentino, crucifijo los desechados costillares y los cocinó con todo su cariño ganándole más  fama a la carne argentina.

¿Qué sería hoy de nosotros, si los Ingleses se hubieran llevado solamente los costillares?

Churrasco  Argentino

El énfasis con que el Argentino habla del churrasco, infunde mucho respecto y supuestas dificultades a los que muy poco conocen de nuestras tradiciones. Y en realidad el churrasco más que una receta es una tradición.

Es el desayuno del trabajador de estancia, la salvación del ama de casa y del soltero, la solución para un mediodía del sábado entre amigos reunidos frente a la parrilla, en el fondo de casa, con varias damajuanas o botellas de vino de atractivas etiquetas, listas para que el contenido mantenga eufórica la reunión hasta las tardas horas.

Los churrascos argentinos son bifes de carne roja y tierna, sin hueso, como cuadril, paleta o lomo,  más bien finitos que se asan a la parrilla, con una brasa bien fuerte, sin que despida ningún humito, en unos pocos minutos, vuelta y vuelta como suele decirse. No llevan condimento alguno. Se salan y se sazonan en el plato, una vez servidos. ¡Algunos prefieren salarlos durante la cocción, peor para ellos!

En el campo y de madrugada, los trabajadores desayunan con estos churrasquitos,  los asan sobre una plancha de hierro de respetable espesor, calentada con llamas de madera ocasional y refregada con varios dientes de ajo, ¡A quién vas a besar en el campo!

En casa de familia, generalmente se hacen sobre una plancha de hierro fundido, bien caliente, ligeramente untada con un pedacito de grasa que se saca del mismo churrasco. Se acompañan con ensaladas verdes crudas, papas fritas, puré de papas, etc..

De la misma manera se asan los bifes de costilla, es decir, bifes angostos u anchos cortados con un espesor de un centímetro o algo más y también tiras de asado de novillo, cortadas lo más finito que su carnicero pueda.

Pero hay un pequeño secreto, como siempre, para que sus churrasquitos se asen y se doren prontamente. Una cuantas horas antes de cocinarlos, hay que dejarlos orear para que tengan la temperatura del ambiente. Una carne sacada de la heladera, cortada y puesta a cocinar, sangrará, perderá todos sus jugos, no se sellará, no se dorará; eso sí va a ser un perfecta suelita…


Churrasco

Palabra usada en el Río de la Plata, y también en el portugués de Brasil, para denominar un pedazo de carne asada a las brasas. El Diccionario de la Academia sugiere —sin citar fuentes— que sería un vocablo de origen onomatopéyico, presumiblemente del sonido que produce la grasa al gotear sobre la carne.

Sin embargo Corominas afirma que ‘churrasco’ se originó en una palabra muy antigua, anterior a la presencia de los romanos en la Península Ibérica, que nos llegó desde ‘sukarra’ (llamas de fuego, incendio), formada por ‘su’ (fuego) y ‘karra’ (llama).

Este vocablo apareció en castellano bajo la forma ´’socarrar’, que se encuentra ya en Nebrija (1495). A lo largo de los siglos, se han derivado diversas variantes dialectales en España, de las cuales la que nos interesa es ‘churrascar’, del andaluz y leonés berciano, de donde proviene la voz rioplatense ‘churrasco’, antes ‘charrusco’ (pedazo de carne a las brasas).

El etimólogo catalán también cita el chilenismo “churrasca” (hojuela de masa frita) y el argentinismo “churrasquear” (hacer carne a las brasas). En Murcia y Almería se usa “chuscarrar”, como tostar ligeramente algo, y en Salamanca “churrusco” es un pedazo de pan demasiado tostado.

Churrascos.

These are rather thin beefsteaks, tender and without any bones, grilled on a parrilla or on a hot griddle in just a few minutes. Then usually take no seasoning before cooking. Salt and pepper only when the churrasco is on the plate.

Home cooking prefers them on the small side; of average weight under hundred grams, to quickly done and one or two, perhaps even more, are prepared per person. When cooked on a hot iron plate or griddle, this is slightly greased to prevent sticking. Green salads and fried a mashed potatoes, with any preferred relishes are served with churrascos

El Matambre

Recorriendo la Red, he encontrado solamente deformaciones, alteraciones no muy santas de nuestro emblemático “Matambre Nacional”.

Y para todos aquellos argentinos que dejaron su tierra, sólo después de haber comido centenares de ellos, sin nunca haberse preguntado cómo se hacían o haberlos hechos ellos mismos, y que ahora, lejos de su terruño, quisieran hacerlo para saborear viejos tiempos (así es la vida..), me siento comprometido, en darle mi simple receta “nacional”. No desconfíen si no lleva espinaca, ni caldo, ni vino tinto, ni marinada, ni tantas otras aplicaciones que he constatado en varias recetas para uso de los “extranjeros”.

¡Qué se vayan al diablo… aquellos complicados!

Bueno, empezamos con extraer unas palabritas de la”Apología del Matambre” (1837), de nuestro romántico poeta D. Estaban Echeverría:

El matambre nace pegado a ambos costillares del ganado vacuno y al cuero que le sirve de vestimenta; así es que, hembras, machos y aun capones tienen sus sendos matambres, cuyas calidades comibles varían según la edad y el sexo del animal: macho por consiguiente es todo matambre cualquiera que sea su origen, y en los costados del toro, vaca o novillo adquiere jugo y robustez….

La dureza del matambre de toro rechaza al más bien engastado y fornido diente, mientras que el de un joven novillo y sobre todo el de vaca, se deja mascar y comer por dientecitos de poca monta y aún por encías octogenarias….

Debe haberlos, y los hay, buenos y malos, grandes y chicos, flacos y gordos, duros y blandos; pero queda al arbitrio de cada cual escoger al que mejor apetece a su paladar, estómago o dentadura, dejando siempre a salvo el buen nombre de la especie matambruna, pues no es de recta ley que paguen justos por pecadores, ni que por una que otra indigestión que hayan causado los gordos, uno que otro sinsabor debido a los flacos, uno que otro aflojamiento de dientes ocasionado por los duros, se lance anatema sobre todos ellos.
Esta substancia pues, que nosotros los profanos llamamos jugo exquisito, sabor delicado, es la misma que con delicias paladeamos cuando cae por fortuna en nuestros dientes un pedazo de tierno y gordiflaco matambre: digo gordiflaco porque considero esencial este requisito para que sea más apetitoso; ……

Es entonces la carne bajo el cuero y sobre las costillas, que cubre los dos flancos del animal vacuno. Los de lengua anglo americana la llaman Flank Steak. Se despega del costillar con la ayuda de un simple cuchillo.

La parte interna, adherida a la carne de las costillas, tiene a veces mucha grasa que es preferible refinarla con el afilado instrumento. En las imagines de a lado se evidencia el corte.

Aquí la receta más simple del mundo.

Matambre Arrollado.

-  Un matambre de novillo de  2 kilos desgrasado en la parte interna, pacientemente, con un filoso cuchillo.

- Un picadillo compuesto de 2 diente de ajo y 1 cda de perejil picados y  mezclados con 100 gr.de miga remojada en vino blanco y algo de sal y pimienta. 2 zanahorias ralladas grueso, 2 cditas de ají molido dulce, sal, 1 cdita de orégano, 6 huevos duros con cocción máxima de 8 minutos y sin cáscara.

- Piolín choricero para atar y dar forma al matanbre.

-  Extender el matambre sobre la mesada de cocina con la parte externa, sin grasa, para arriba. Salar la superficie moderadamente, distribuir en toda la superficie la pasta de miga, ajo y perejil, el ají molido y las zanahorias ralladas. Sobre el borde del lado más ancho, en fila, poner los huevos duros.

- Empezar a enrollar desde este lado hasta la punta; los huevos quedaran perfectamente en el centro. Atar con el piolín formando el tan ansiado matambre. Colocarlo en una olla, preferiblemente de acero, con una cucharadita de sal y alguna verdura, no necesariamente.

- Llevar a la ebullición y mantenerla moderadamente durante una hora y cuarto o hasta notar el punto justo de cocción introduciendo con suavidad un palillo en la carne. Sacarlo del caldo, ponerlo en una budinera rectangular o una fuente con la madera de cortar sobre él y con un buen peso arriba.

Prensar unas cuantas hora y conservarlo al frío. En nuestro País se emplea un sencillos aparato, llamado prensa-matambre que evita la engorros montaje del prensado. Si posee este aparato puede conservar el matambre dentro de él, en heladera una vez entibiado.

- Después de seis horas el matambre está listo.  Se sirve frío cortado en rodaja del espesor que más agrada, generalmente medio centímetro. Se acompaña clásicamente con la inseparable ensalada rusa , o una ensalada de tomate, en fin, con lo que más le guste…

- Una gran solución para las fiestas, es hacerlo con antelación (siempre y cuando la carne de matambre no ha sido congelada antes; debe ser fresca.) y congelarlo. De esta manera no correrá atrás del carnicero para que le de unos viejos matambre de matungo que durante meses han padecido el frío de un congelador…

La descongelación natural adentro de la heladera, durante un mínimo de 24 horas dejará la pieza como el día que la elaboró.


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MATAMBRE

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Matambre al Horno

  • 1 matambre desgrasado
  • 2 ajos
  • 2 tazas de leche vinagre
  • 2 huevos queso rallado

Se desgrasa y adoba desde la noche anterior el matambre, con la sal, ajo y vinagre.
Al día siguiente se pone  en una asadera al horno, a fuego lento ¼ de hora, y cuando la parte de arriba este blanca, se cubre con la leche cuidando de que tape toda la superficie.

Cuando esta leche se corta y se resume, se le coloca queso rallado, 2 huevos batidos,  aceite, se deja en el horno hasta que se dore.

Costillar a la Leche

Se deshuesa 1 ½ kilo de costillar de ternera. Se dispone en una fuente de horno con la grasa hacia arriba y se condimenta con ajo, perejil, pimentón, 2 cdas de vinagre y sal. Se deja en adobo por 3 horas.
Se agregan 2 zanahorias, 1 cebolla y 1 pimiento morrón picados. Se cubre con leche, se sala y se hornea a 185ºC durante 1 ½  hora, hasta que esté tierno. Si hace falta, durante el proceso se va echando leche para reponer la que se evapora.

Se deja enfríar, se saca de la leche y se guarda en el frigorífico. Se come frío, cortado en lonchas longitudinales.

Matambre o Malaya

  • matambre 1
  • sal y pimienta
  • vinagre
  • orégano 2 CDITAS
  • ají molido 2 CDITAS
  • ajo 6 DIENTES
  • perejil picadísimo 2 CDAS
  • laurel en polvo ½ CDITA
  • pimentón 1 CDITA
  • cebolla de verdeo picada 1 TAZA
  • miga de pan en cubitos 2 TAZAS
  • leche
  • queso rallado 1 TAZA
  • morrón rojo grande 1
  • huevos 4
  • jamón cocido en tajadas 200 gr.
  • Ensalada de hojas y rodajas de tomate, para acompañar jardinera de verduras ligada con mayonesa.

Paso a Paso

  • PASO 1 (5 MINUTOS)
Extienda el matambre sobre la mesa con la grasita hacia arriba. Con una cuchilla filosa quítele y deseche toda la grasa que tenga adherida. Recorte los bordes, a fin de obtener un perfecto rectángulo… para que el arrollado quede con buena forma.
  • PASO 2 (8 MINUTOS)
Coloque el matambre bien extendido dentro de una asadera, con la ex-grasita hacia arriba, y sazónelo con sal y pimienta negra molida. Pele los ajos, quíteles el brote interno y píquelos. Rocíe el matambre con bastante vinagre. Frótelo con los ajos picados y extiéndalos en forma pareja sobre la superficie.
  • PASO 3 (12 MINUTOS)
Pele ahora las cebollitas de verdeo y separe sólo la parte interna verde clarita y tierna. Deseche las hojas oscuras. Pique la parte reservada finamente. Espolvoree el matambre en forma pareja con el orégano, el ají molido, el perejil ídem, el laurel y el pimentón. Déjelo en este adobo hasta el día siguiente, en la heladera (no contado en el reloj).
  • PASO 4 (15 MINUTOS)
Lave el morrón, no lo seque. Encienda al máximo un quemador de la cocina y acueste sobre él el morrón a fin de carbonizarle la piel. Délo vuelta de a ratos hasta que la piel esté negra. Retírelo del fuego y frótelo bajo el chorro de la canilla para desprenderle la piel. Quítele cabitos, semillas y nervaduras internas y córtelo en tiras.
  • PASO 5 (30 MINUTOS)
Llene una cacerolita con agua y llévela al fuego. Cuando el agua rompa el hervor introduzca 3 huevos. Controle antes que no tengan rajaduras. Déjelos hervir 10 minutos desde el momento en que el agua retome el hervor. Una vez listos, escúrralos, refrésquelos con agua fría y pélelos.
  • PASO 6 (32 MINUTOS)
Tome la miga de pan indicada y colóquela en un bol. Vierta sobre el pan, de a poquito, la leche tibia necesaria para que la miga se esponje bien. Escúrrala, exprímala para quitar el líquido excedente y píquela finamente con un cuchillo. Mézclele el queso rallado y la cebollita de verdeo picada y reservada. Ligue con 1 huevo y sazone a gusto.

Matambre a la Leche

Uruguay es un pequeño paraíso ubicado en el sur de Sudamérica, entre Argentina y Brasil.

La gastronomía uruguaya se caracteriza principalmente por la opulencia de sus platos, pero también por la variedad de sabores. El producto principal es la carne vacuna, de ella se utilizan la gran mayoría de sus cortes, pero también abundan los cortes de cerdo y aves.

En esta oportunidad prepararemos la receta del matambre a la leche. El matambre es lo que España se conoce como falda, la carne extraída entre el cuero y las costillas del ganado vacuno.

El matambre a la leche es una comida que no implica grandes costes y bien preparado resulta un manjar que usted disfrutará.

• 2 kilos de matambre
• orégano
• tomillo
• pimienta molida
• guindilla molida
• sal
• leche
• vinagre

1. Se coloca en una asadera el matambre se lo sala y condimenta con orégano, tomillo, pimienta molida, guindilla molida. Se lo tapa con leche y se deja reposar durante 12 horas.

2. Calentar el horno a 250ºC e introducir el matambre. El tiempo de cocción dependerá del grosor, peso y consistencia del matambre a la leche.

3. Estará pronto cuando este tierno, pero puede suceder que la leche se seque antes de que el se enternezca. Si eso acontece no dude en echar más leche de modo que siempre esté cubierto. Cuando lo encuentre con la ternura que a usted le parezca la deseada sálelo nuevamente y vierta una buena cantidad de vinagre en la asadera para que la leche se coagule.

4. Lo último es aconsejarle que lo acompañe de un rico puré de papas casero, papas fritas o ensalada.

Si bien puede parecer que su preparación lleva mucho tiempo lo único que se debe saber es que el día anterior ya querrás comerlo, así que prepárate para probarlo.

MATAMBRE ARGENTINO

Argentina era el país del mundo con mayor consumo de carne por persona.

Por eso, la de asador o parrillero ha pasado de ser una profesión a convertirse en un arte que se trasmite como un tesoro de padres a hijos.

Sin embargo, el continente americano, sobre todo el sur, era pobre en carnes hasta siglos recientes y, desde luego, no poseía vacas ni ovejas.

Fue un vasco testarudo, Juan de Garay, el que en 1580 fundó la ciudad de Buenos Aires, llevó las primeras 500 cabezas de ganado bovino, que se dispersaron con gran rapidez por todo el territorio de la Pampa.
Cien años después, los pastos tiernos y jugosos de aquellas fértiles tierras alimentaban 1 millón de cabezas. Un viajero español que visitó el puerto de Buenos Aires en 1617 contó 22 barcos holandeses que cargaban 14.000 cueros de vacuno c/u.

Al principio, la explotación de esta inmensa riqueza fue insensata. Se aprovechaban las pieles y las lenguas, que en este último caso eran exportadas en barriles conservadas en salmuera. El resto, salvo algunos bocados que cortaba el gaucho para su consumo, se abandonaba sobre el terreno para las aves carroñeras.

Uno de los platos preferidos por estos vaqueros era el matambre, catalogado desde entonces en plato nacional.

Los épicos versos de Martín Fierro lo cantan soberbiamente:

«Andaremos de matreros,

si es preciso pa salvar

nunca nos ha de faltar

ni un buen pingo pa juir

ni un pajar ande dormir

ni un matambre que ensartar».

El matambre es una capa delgada de músculo que nace pegada al cuero en los flancos del animal y en el costillar. Al principio se cocinaba asado directamente sobre la ceniza de un hoguera improvisada en un hoyo.

Hoy existen, en cambio, múltiples maneras de prepararlo: simple o relleno, asado –desde luego a la parrilla– o al pincho, al horno, cocido en agua o hervido en leche.

Se conserva bien y suele consumirse como fiambre.

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